La Primera Comunión es mucho más que una celebración. Es la excusa perfecta para parar el tiempo y mirarles bien. Porque ya no son bebés, han dejado atrás muchas cosas, pero aún conservan esa mirada limpia, esa sonrisa sincera y esa forma de estar en el mundo que dura muy poco.
Están en su momento más esencial.
Y eso merece ser recordado.
Y eso merece ser recordado.
Nuestras sesiones de comunión no van de poses rígidas ni de sonrisas forzadas. Van de dejarles ser. De capturar su personalidad, su manera de moverse, de mirar, de reír. Fotos naturales, honestas y atemporales que dentro de unos años hablarán por sí solas.